La Iglesia entra está hoy de fiesta, porque <<Dios ha consagrado este día con el martirio de los Apóstoles San Pedro y San Pablo>>.
San Pedro es el vicario, o sea, el lugarteniente y representante visible de Cristo. Los judíos, que habían desechado a Jesús, hicieron lo mismo con su sucesor. Por lo cual, trasladando entonces el centro religioso del mundo, Pedro dejó a Jerusalén, y se fue a Roma, que luego llegará a ser la ciudad eterna, y sede de todos los Papas.
San Pedro, primer Papa, habla en nombre de Cristo, el cual le concedió su infalibilidad doctrinal. Y así, no son la carne y la sangre sus guías e inspiradores, sino el Padre celestial, quien no permite que las puertas del infierno prevalezcan contra su Iglesia, cuyo fundamento es Él mismo.
Al recibir San Pedro las llaves, fue constituido prepósito del <<reino de los cielos>> en la tierra, o sea, de la Iglesia, reinando en ella en nombre de Jesucristo, que le ha investido de su potestad y de su Autoridad soberana.
Roguemos con <<la Iglesia, la cual no cesaba de elevar oraciones a Dios, en favor de San Pedro>>, roguemos por su sucesor <<el siervo de Dios, nuestro Santo Padre el Papa>>.
¡Oh gloriosos príncipes de la tierra! Así como os amasteis en vida, tampoco quisisteis veros separados en la muerte. Os felicitamos hoy en el día de vuestro triunfo y de vuestro descanso.
Ahora mirad desde el cielo a los que todavía nos arrastramos por la tierra. Mirad esa navecilla de la Iglesia, que boga por medio del mundo llevando a tantas almas al puerto de salvación. Pedid también para todos y cada uno de los cristianos acrecentamiento de fe, de esperanza y caridad, de esas tres virtudes fundamentales por que tanto os distinguisteis entrambos, de manera que para nosotros y para toda la Iglesia dilatada por el Orbe deje huella indeleble vuestra santa festividad.
*En las dos grandiosas
basílicas construidas en Roma sobre los sepulcros <<de estos dos
Príncipes, que con la cruz y con la espada conquistaron su silla en el senado
eterno>>, se celebraban antiguamente dos Misas solemnes. Más tarde, por
razón de la gran distancia que separa entre si a estas dos iglesias, se dividió
la fiesta, honrando más particularmente a San Pedro el 29 de Junio y a San
Pablo el 30 del mismo*
N. de la R.: Texto tomado del Misal Diario y Vesperal de Dom. Gaspar Lefebvre.


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