Hace algunos días celebramos la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, fecha que ha tomado un tinte especial, porque hace 3 años atrás la Santa Sede publicó el Motu Proprio "Traditiones Custodes" con el que restringió fuertemente la celebración de la Santa Misa de Siempre y los sacramentos bajo los libros litúrgicos de 1962, lo que significó un golpe universal a la familia de la Tradición, que desde el año 2007 gozaba de carta de ciudadanía en la Iglesia, gracias al Motu Proprio "Summorum Pontíficum" del Papa Benedicto XVI.
Hace poco más de un mes, se alzaron fuertes rumores que en esta fecha tan especial en que conmemoramos a Nuestra Señora (16 de julio), junto con cumplirse 3 años de las nuevas disposiciones romanas respecto de la Santa Misa Tradicional, tendría lugar un nuevo documento que prohibiría absolutamente la Santa Misa de Siempre. A Dios gracias, y a Nuestra Señora del Monte Carmelo, no hemos tenido que lamentar alguna nueva disposición en ese sentido y todo ha quedado -al parecer- en rumores-, no obstante, estamos en las manos de Dios (como siempre). Esto nos debe mover a esperar siempre en Dios, a rezar, a seguir trabajando por la obra de la restauración de la Cristiandad y de la Santa Misa de Siempre, cada uno desde nuestras míseras posibilidades, ofreciendo nuestras buenas obras y sacrificios al buen Dios, y manteniendo en alto la esperanza, recordando que aunque los enemigos de Cristo estén constantemente al acecho de su Iglesia, la Victoria siempre será de Nuestro Dios.
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